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USO DE LA VIVIENDA FAMILIAR

Como se verá en este artículo la vivienda del matrimonio deben difrutarla, de manera preferente, los hijos menores de edad y, de no haberlos, se tendrán en cuenta por el juez circunstancias como qué cónyuge está más necesitado de protección o si hay una propiedad privativa.


 
En defecto de acuerdo entre los cónyuges aprobado por el Juez el uso de la vivienda familiar y de los objetos de uso ordinario en ella corresponden a los hijos y al cónyuge en cuya compaía queden. (Pueden ver el artículo sobre Hijos Menores en este enlace).
  


Nos parece especialmente interesante lo dicho por la Sentencia del Tribunal Supremo Sala 1ª, S 15-3-2013, nº 193/2013 que resume los criterios de atribución de la vivienda a los hijos:
"Debe recordarse que el interés sin duda prevalente de los menores demanda una vivienda adecuada a sus necesidades y que, conforme a la regla dispuesta en el artículo 96 del CC, se identifica con la que fue vivienda familiar hasta la ruptura del matrimonio. El artículo 96.1, dice la sentencia del TS de 29 de marzo de 2011, presupone que este específico contenido de la potestad puede ser de difícil ejecución cuando se produce la separación de los progenitores y por ello y para evitar controversias entre ellos, la atribuye a los hijos y a quien ostenta su guarda y custodia, precisamente como titular de la obligación que le impone el artículo 154.2.1. Es cierto, como precisa la STS de 5 de noviembre 2012, que hay dos factores que eliminan el rigor de la norma cuando no existe acuerdo previo entre los cónyuges: uno, el carácter no familiar de la vivienda sobre la que se establece la medida, entendiendo que una cosa es el uso que se hace de la misma vigente la relación matrimonial y otra distinta que ese uso permita calificarla de familiar si no sirve a los fines del matrimonio porque los cónyuges no cumplen con el derecho y deber propio de la relación. Otro, que los hijos no precisen de la vivienda por encontrarse satisfechas las necesidades de habitación a través de otros medios; solución que requiere que la vivienda alternativa sea idónea para satisfacer el interés prevalente del menor, como así aparece recogido en el artículo. 233-20 CCCat, que establece que en el caso en que las otras residencias sean idóneas para las necesidades del progenitor custodio y los hijos, el juez puede sustituir la atribución de la vivienda familiar por la de otra residencia más adecuada (en cierta forma, en el art. 81.1 CDF aragonés) ( STS 10 de octubre 2011)"
 Sin embargo es posible no atribuir la vivienda familiar al cónyuge que tiene la guardia y custodia de los hijos cuando este derecho de los hijos a una vivienda digna ya está cubierto y existen razones para atribuir la vivienda al otro padre; en este sentido la Sentencia del Tribunal Supremo Sala 1ª, S 5-11-2012 considera adecuada la atribución de la vivienda al padre, propietario privativo de la vivienda, porque la madre, que tiene la custodia de sus hijos, ha adquirido una vivienda digna para vivir en ella.

Cuando algunos de los hijos queden en compañía de uno y los restantes en la del otro el Juez resolverá lo que proceda.


En los casos de Custodia Compartida de menores (vease el artículo sobre custodia compartida en este enlace) debe ser el Juez de Familia quién, de manera razonada, tome la decisión más adecuada a los intereses de los hijos menores (en este sentido ver la Sentencia del Tribunal Supremo Sala 1ª, S 13-7-2012, nº 499/2012), en todo caso buena parte de la doctrina estima que sería muy conveniente que la vivienda fuera utilizada exclusivamente por los hijos siendo los padres los que entren y salgan de la misma.

No habiendo hijos podrá acordarse que el uso de tales bienes, por el tiempo que pruedencialmente se fije, corresponda al cónyuge no titular siempre que, atendidas las circunstancias, lo hicieran aconsejable y su interés fuera el más necesitado de protección.

Para disponer de la vivienda y bienes indicados cuyo uso corresponda al cónyuge no titular se requerirá el consentimiento de ambas partes o, en su caso, autorización judicial.